El Cerro de Tepeyac y la Capilla de las Rosas

En el Cerro de Tepeyac - parte de la Sierra de Guadalupe - antiguamente existía un lugar de adoración a Tonantzin, nombre que en la mitología mexicana podía referirse a varias deidades femeninas como Coatlicue, Cihuacóatl y Teteoinan. En el mismo lugar, hoy podemos observar los restos de la Capilla de las Rosas, o Capilla del Cerrito, cuyo origen data del año 1666. Se dice que en el lugar, el chichimeca San Juan Diego (Juan Diego Cuauhtlatoatzin) habría presentado rosas al arzobispo Zumárraga, con el objetivo de probar las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

 


Originalmente, la Capilla de las Rosas debió su existencia al humilde panadero Cristóbal de Aguirre y a su mujer Teresa Pelegrina, quienes donaron su dinero para la construcción de una pequeña iglesia. Con el tiempo el templo se fue modificando, edificándose nuevamente hacia el año 1740. El conjunto arquitectónico se completó con una plazoleta pequeña en la que encontramos las figuras de cuatro arcángeles: Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel. La Virgen se le había aparecido a San Juan Diego en el año 1531. Dicen que habiendo probado su presencia, millones de indígenas se convirtieron al catolicismo, comenzando el proceso de evangelización en la zona. Por eso visitar lo que queda de esta capilla y este cerro es tan importante, no solamente por el atractivo de sus alrededores que conforman una bella panorámica, sino por la historia que esconde, el origen de la identidad de un nuevo pueblo católico.


 Aparte de la Capilla de las Rosas, los visitantes pueden aprovechar a ver el Convento de las Carmelitas, y otra serie de edificios que forman parte de este complejo monumental, responsable de atraer cada año a gran cantidad de fieles y turistas.



  •  A los pies del cerro, se halla el recinto católico más importante de América, la Basílica de la Virgen de Guadalupe, que alberga a la morenita de Tepeyac y tiene capacidad para un total de 50.000 personas.

  • A espaldas de la Basílica, podemos encontrar el Museo, que guarda más de 4000 piezas de arte de entre los siglos XV y XX.

  • La Antigua Parroquia de Indios - el edificio de más edad en el lugar - existe desde el año 1649 gracias a Luis Lasso de la Vega, quien entregó en aquel momento la narración náhuatl sobre las apariciones de la virgen a la imprenta. San Juan Diego vivió en este lugar sus últimos años.

  • La Capilla del Pocito. Fusionando el estilo barroco con el neoclásico, el interior de este templo guarda elementos decorativos mestizos, los hay tanto de origen indígena como de origen católico.

  • El Jardín de la Ofrenda, que presenta elementos de la cultura mexicana azteca.

  • El Templo Expiatorio a Cristo Rey, que alojaba a la virgen hasta el hundimiento de su suelo en 1976, momento en el cual se construyó la nueva Basílica.


Para quien visita a la Virgen de Guadalupe, es inevitable notar determinados detalles que suelen generar polémica en los fieles. Entre ellos se encuentra el misterio de los ojos de la virgen, que en un examen minucioso dicen que muestra las figuras de 13 personas. Otra particularidad de la virgen es su manto, que está decorado con 46 estrellas. Se cree que representan la constelación del solsticio de aquel invierno de 1531, en el que la virgen hizo su aparición.

Artículos relacionados

Seleccione una temática de su interés